El WD My Cloud se vende como «tu nube personal»: lo enchufas al router, instalas la app y te olvidas de que existe. Hasta que un día la app se queda en blanco, el led cambia de color o el equipo desaparece de la red — y entonces recuerdas que esa nube contenía la única copia de tus fotos. La parte tranquilizadora: en la mayoría de los My Cloud que entran en el laboratorio, el disco está sano; lo que ha muerto es el pequeño ordenador que lo rodeaba.
Una app por fuera, un Linux por dentro
Un My Cloud es, en esencia, un NAS en miniatura: una placa con un Linux embebido y uno o dos discos formateados con sistemas de ficheros de Linux. La app y la web solo muestran una fachada cómoda; el sistema de ficheros real queda oculto al usuario. Por eso, cuando el firmware falla, no existe ningún «modo de emergencia» que te deje ver tus carpetas: sin ese Linux intermedio, Windows no reconoce el disco aunque esté físicamente perfecto, y la sensación — engañosa — es de haberlo perdido todo. De hecho, los modelos de una bahía llevan dentro un disco WD de 3,5" convencional, el mismo tipo de unidad que montaría un NAS de más categoría.
La avería típica: el equipo muere, el disco no
- Firmware corrupto tras un corte de luz o una actualización fallida: led fijo o parpadeando en un color inusual y equipo invisible en la red.
- Placa del NAS averiada — alimentación, memoria, controladora de red —: el disco ni siquiera llega a girar, o gira sin que nadie lo atienda.
- Reset de fábrica hecho con la esperanza de resucitarlo, que reconfigura el sistema y puede recrear estructuras sobre los datos.
- Desgaste real del disco: sectores defectuosos o mecánica tocada tras años funcionando sin pausa; ese caso sigue el circuito de disco duro mecánico, con sala limpia si es necesario.
My Cloud Home: la trampa de los nombres internos
Los My Cloud Home merecen capítulo aparte. Su sistema guarda los ficheros con identificadores internos y la correspondencia con tus carpetas «reales» vive en bases de datos del propio equipo. Montar el disco no basta: hay que remapear esa estructura para devolver a cada foto su nombre, su fecha y su ruta original. Es un proceso laborioso, pero bien conocido en el laboratorio — y otra razón para no dejar que nadie «pruebe cosas» con el disco antes de tiempo.
EX2 y modelos de dos bahías: ¿espejo o suma?
Que un My Cloud EX2 lleve dos discos no significa que tus datos estén duplicados. De fábrica muchos vienen en RAID 1 (espejo), pero otros se configuran en JBOD o RAID 0 para ganar capacidad, y entonces la avería de una sola unidad compromete el conjunto. En laboratorio reconstruimos ambos escenarios sobre clones, con la misma metodología que aplicamos a cualquier sistema RAID: identificar la configuración real siempre va antes que cualquier intento de montaje. Y no hace falta que la recuerdes tú: la leemos directamente de los metadatos que cada unidad guarda en su interior.
Del enchufe del router a la mesa del laboratorio
El proceso arranca clonando el disco (o los discos) con hardware tolerante a errores; los originales quedan aparcados. También tratamos borrados accidentales dentro del My Cloud — carpetas eliminadas desde la app o por una sincronización mal configurada —, con mejor pronóstico cuanto antes se apague el equipo. Sobre las copias montamos el sistema Linux en solo lectura, remapeamos la estructura si se trata de un Home y extraemos tus archivos, verificando contigo que abren. El diagnóstico está listo en 24-48 h desde la llegada, cuesta 20 € IVA incluido y se deduce del presupuesto cerrado. Sin datos, no pagas. Y si lo que tienes es un disco WD suelto — un My Passport, un My Book —, dedicamos una página propia a recuperar discos Western Digital.
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